“Dios me dijo que me llevaría a un lugar donde me iban a necesitar”

Por Jiniangeliz De León Cordero 

El Despertar Informativo

 “Dios me dijo que me llevaría a un lugar donde me iban a necesitar”

Fe y servicio: El agente Vicente Heredia y la misión divina que redefine la labor policial en Arecibo


Agente Vicente Heredia Herrera con su uniforme. Por: Vicente Heredia Herrera 

    Para el agente Vicente Heredia Herrera, su trabajo en el programa Vuelta a la Vida de Arecibo trasciende el deber policial: es una misión espiritual. “Dios me había dicho que me llevaría a un lugar donde me iba a necesitar”, relata el oficial, quien lleva 12 años combinando su fe cristiana con la atención a personas en situación de calle y adicciones. Su historia no solo refleja compromiso, sino también momentos de transformación que han marcado su vida y la de quienes ayuda.

P: ¿Cuánto tiempo lleva trabajando como policía y en el programa Vuelta a la Vida en Arecibo?

R: Como policía en el programa Vuelta a la Vida, llevo 12 años. Doce años trabajando con este programa.

P: ¿Qué lo motivó a involucrarse en este tipo de trabajo comunitario?

R: Sinceramente, yo trabajaba en autopista, y pues yo soy cristiano, y Dios me había dicho que me llevaría a un lugar donde me iba a necesitar. Esperé un tiempito hasta que vino el "clip", y el mismo superintendente que estaba para ese tiempo, Axel Valencia, le dijo al superintendente: “Tengo la persona para el programa Vuelta a la Vida de Arecibo. Es el agente Heredia”.

P: ¿Cómo describiría un día típico atendiendo estas situaciones?

R: Un día típico trabajando con estas personas… hay que esforzarnos un poquito, porque muchas veces ellos te dicen que sí quieren la ayuda y a veces no. Pues hay que estar detrás de ellos, prestarle la ayuda. Sinceramente, están enfermos; es una enfermedad.

P: ¿Qué papel juega la adicción a las drogas en la vida de las personas deambulantes que atiende?

R: Sinceramente, la adicción juega un papel tan relevante en la vida de esa gente… El deambulante, primero que nada, no tiene dónde ir y se esconde en la droga. Para ellos, el día es buscar dinero para eso, porque imagínate, no tienen dónde les coja la noche.

P: ¿Qué estrategias utilizan los policías para acercarse a estas personas sin que se sientan amenazadas?

R: Primero, nosotros nos acercamos usando el uniforme clase B y la patrulla que dice “Programa Vuelta a la Vida”. Muchos en Arecibo ya nos conocen. Pero tampoco nos arriesgamos, ni por ellos ni por nosotros. Les protegemos la vida. Puedo entrevistarlo en un sitio donde él se sienta seguro; no puedo ir al residencial porque eso le trae problemas a ellos.

P: ¿Qué tan receptivas suelen ser las personas deambulantes cuando se les ofrece ayuda?

R: Mira, es como todo. Ellos tienen los días buenos y los días que no están buenos. Hay días que quieren irse con nosotros, pero hay días que no quieren la ayuda. Me dicen: “Yo te aviso, yo voy a comandancia”. Tengo uno de Utuado, que llevo 12 años esperando… supuestamente una pastora lo iba a recoger. Y cada vez que yo lo veo, me dice: “Sí, ya me dijo que viene mañana”. Y así siguen.

P: ¿Qué mensaje le daría a la comunidad para fomentar empatía y apoyo hacia ellos?

R: A la comunidad, que los miremos como si fueran un hijo de nosotros, un hermano, un primo, un familiar. Porque muchas veces podemos estar bien hoy, pero mañana no sabemos, porque eso puede tocar a la puerta de cualquier manera. A veces hay situaciones que ellos no se explican cómo están ahí: situaciones familiares, divorcios… Por eso es que yo les digo a ellos que los miremos con empatía, como si fueran un hijo mío.

P: ¿Qué cambios o recursos cree que son necesarios para mejorar la situación de los deambulantes en Arecibo?

R: En Arecibo, para mejorar la situación de los deambulates, yo he hablado con el gobierno para que pongan una ley. Una ley para que ellos puedan estar mejor. Porque muchas veces no tienen plan médico, no tienen identificación. El gobierno debería juntarse... Muchas veces les hemos dicho: “Mira, ya es el momento de que esos ciudadanos tengan todos los derechos, que los atiendan en un hospital cuando tengan una herida abierta”. A veces son llagas, y si están con llaga, no los atienden en el centro. “Mira, ayúdanos con eso. Si no tiene plan médico, atiéndelo y después lo trabajamos”...

P: ¿Cuál ha sido el caso más memorable que le ha tocado atender y qué aprendió de él?

R:  Mira, el caso más memorable y que aprendí de él fue en una ocasión… Yo no lo iba a entrevistar; iba a la hora de almuerzo a una cafetería que había en el pueblo. Cuando voy para el lado de él, está pidiendo y apestaba mucho. Yo lo miré y le dije: “Dios te bendiga”, y seguí caminando. Antes de entrar a la cafetería, escucho la voz de Dios que me dice: “Págale la comida, compra de comida”. Entré al negocio, pedí los almuerzos, el mío y el de él para llevar. Y cuando voy a entregárselo, oigo la voz de Dios que me dice: “Abrázalo”. Y yo le dije: “Señor, apesta”. Entonces me dijo: “Abrázalo”. La segunda vez, cuando lo abracé, ¿sabes que olía a las mejores flores, que nunca he olido ese olor por ahí? Las mejores flores, fragancias que no te puedes imaginar. Y Dios me da una visión donde hay una señora orando de rodilla. Y cuando le digo: “Mira, Dios me acaba de decir que hay una señora orando por ti, día y noche, clamando por ti”, él me dijo: “Sí, esa es mi mamá, porque ella es evangelista”. Y el Señor me dice: “Acepta al hijo pródigo, ponle el anillo”. Y le dije: “Dame acá tu mano, te pongo el anillo. ¿Quieres reconciliarte con el Señor?”. Y me dijo que sí, y oré por él, le puse el anillo, se comió la comida. ¿Tú me crees que después no lo volví  ver? Se reconcilió...


Presiona el vídeo para escuchar su experiencia completa:

Audio del agente Heredia narrando su caso más memorable.
 Por: Jiniangeliz De León Cordero


    La trayectoria del agente Vicente Heredia Herrera evidencia cómo su labor en el programa Vuelta a la Vida combina disciplina policial y un enfoque humano que, según él, nace de sus convicciones personales. Más allá de las experiencias espirituales que marcaron su camino, su trabajo refleja la complejidad de atender a una población que enfrenta adicción, vulnerabilidad y dificultades sociales profundas. Desde esa realidad, su figura se ha convertido en parte del esfuerzo institucional que busca ofrecer acompañamiento y apoyo a quienes viven en la calle, cerrando un ciclo que comenzó, como él describe, con un llamado a servir donde más se le necesitara.

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