Abandono en Arecibo: estructuras deterioradas amenazan la seguridad comunitaria
Por Jiniangeliz De León Cordero
El Despertar Informativo
Abandono en Arecibo: estructuras deterioradas amenazan la seguridad comunitaria
El abandono de estructuras públicas y privadas en Arecibo preocupa a los residentes, quienes advierten sobre los riesgos a la seguridad, la salud y el deterioro del entorno comunitario.
En el municipio de Arecibo, donde residen cerca de 87, 754 personas (según el censo 2020), el deterioro de propiedades abandonadas se ha convertido en un problema persistente que afecta la seguridad, la salud y la convivencia ciudadana. En la comunidad del barrio las Parcelas Luis Rodríguez Olmo, una de las afectadas, los vecinos aseguran que la situación se ha intensificado durante los últimos 15 años, especialmente luego del huracán María en 2017.
Entre los lugares señalados se encuentran la antigua escuela Dr. Francisco M. Susoni, el estadio de béisbol Luis Rodríguez Olmo y varias residencias deshabitadas que hoy sirven como refugio para personas sin hogar o consumidores de drogas, además de acumular basura y atraer plagas. Esto no es un problema que ocurre solo en el barrio de Luis Rodríguez Olmo, sino que se repite en otras comunidades de todo el municipio de Arecibo, donde los estorbos públicos se han multiplicado ante la falta de mantenimiento y sucesión de propietarios.
Mitzaida López Pérez, coordinadora del Programa de Manejo y Administración de Estorbos Públicos del Municipio de Arecibo, explicó que atender estos casos requiere cumplir con una serie de pasos legales que suelen prolongar el proceso. “El propósito del programa no es quitarle las casas a las personas, sino que los dueños, herederos o sucesores se hagan responsables de las propiedades”, expresó.
El proceso, sin embargo, es tan meticuloso como lento. La ley define un estorbo público como un “peligro para la salud y la seguridad”, lo que implica que la propiedad debe encontrarse en un estado de claro deterioro y abandono para poder ser intervenida. López enfatizó que el programa municipal no cuenta con un listado previo de propiedades, sino que depende de que los ciudadanos presenten querellas acompañadas de fotos y direcciones.
Actualmente, el municipio maneja más de 800 querellas relacionadas con propiedades en estado de abandono. “La ley siempre es a favor de los dueños o herederos. Si no cumplen, el municipio puede acudir al tribunal, pero solo después de agotar todos los recursos legales”, indicó López.
Por su parte, José Lugo, residente de la comunidad Luis Rodríguez Olmo, expresó su preocupación por la falta de acción y los efectos del abandono en su vecindario. “Me preocupan las escuelas abandonadas en mi comunidad y cerca de ella, se han convertido en refugio de personas con problemas de drogas y en vertederos clandestinos que atraen plagas”, señaló Lugo. Añadió que la inseguridad ha aumentado y que muchos vecinos temen que estas estructuras sean utilizadas para cometer fechorías.
Más allá de las viviendas privadas, el abandono se extiende también a propiedades públicas, especialmente escuelas. Lugo menciona cómo estos planteles, como la escuela Dr. Francisco M. Susoni y otras estructuras cercanas, se han transformado en focos de inseguridad. López explica que el destino de estas escuelas es particularmente complicado, ya que pueden pertenecer al Departamento de Educación, al municipio, a la Autoridad de Edificios Públicos o incluso a otras agencias gubernamentales.
“La gente piensa que todas las escuelas abandonadas son municipales, pero no siempre es así. Algunas pertenecen a Educación, otras a Edificios Públicos, y cada caso es distinto”, señaló López. Añadió que muchas de estas estructuras son antiguas y presentan riesgos ambientales, como la presencia de asbesto, lo que limita las posibilidades de rehabilitación y encarece su demolición.
El municipio reconoce la magnitud del problema, pero insiste en que los procesos deben realizarse con transparencia y conforme a la ley. “Es un proceso cuesta arriba y toma mucho tiempo, porque es un trámite jurídico que debe ser justo”, sostuvo la coordinadora López. También hizo un llamado a la ciudadanía a colaborar en la identificación de propiedades en mal estado y presentar querellas formales para poder iniciar las investigaciones. Mientras tanto, los residentes de Luis Rodríguez Olmo y de otros sectores de Arecibo continúan conviviendo con estructuras que, más que ruinas, representan un peligro latente para la comunidad.
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